Disfunción eréctil y terapia con ondas de choque

Un enfoque regenerativo y no invasivo

La disfunción eréctil (DE) es una afección clínica caracterizada por la incapacidad persistente para alcanzar o mantener una erección suficiente para tener relaciones sexuales satisfactorias. Se trata de un trastorno multifactorial, a menudo asociado a patologías vasculares, metabólicas, neurológicas o a afecciones psicológicas, que puede afectar significativamente a la calidad de vida y al bienestar relacional del hombre.

En los últimos años, la terapia con ondas de choque de baja intensidad (Low Intensity Extracorporeal Shock Wave Therapy, LI-ESWT) se ha consolidado como una opción terapéutica válida, especialmente en casos de disfunción eréctil de origen vascular.

La terapia con ondas de choque de baja intensidad se basa en la aplicación de impulsos acústicos enfocados en los tejidos de los cuerpos cavernosos. A diferencia de los tratamientos sintomáticos, este método actúa a nivel fisiopatológico, estimulando los procesos biológicos regenerativos.

Los principales efectos incluyen:

  • estimulación de la neovascularización (formación de nuevos vasos sanguíneos);

  • Mejora de la perfusión sanguínea del pene.

  • activación de los factores de crecimiento y los mecanismos de reparación endotelial;

  • Mejora de la función endotelial y de la respuesta vasodilatadora.

Estos mecanismos contribuyen a restablecer una función eréctil más natural y duradera.

La terapia con ondas de choque está indicada principalmente en pacientes con disfunción eréctil vasculogénica leve o moderada,respuesta reducidao intolerancia a los fármacos orales, disfunción eréctil asociada a diabetes, hipertensión o síndrome metabólico, resultados seleccionados de cirugía prostática, previa evaluación especializada.

El tratamiento es no invasivo, indoloro o mínimamente molesto, no requiere anestesia y se realiza de forma ambulatoria. El protocolo suele prever varias sesiones distribuidas en el tiempo, según indicaciones personalizadas.

La terapia presenta un alto perfil de seguridad, con efectos secundarios poco frecuentes y de leve intensidad, y no requiere tiempos de recuperación ni limita las actividades cotidianas normales.

En cualquier caso, es indispensable realizar una evaluación urológica y andrológica minuciosa para identificar a los pacientes que pueden obtener el mayor beneficio del tratamiento.

El objetivo no es solo mejorar la función eréctil, sino promover la salud sexual como componente esencial del bienestar general del hombre.

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