Con la llegada del calor del verano y de los días bochornosos, hay una escena que se repite con frecuencia en los gimnasios, los parques y los hogares: personas que se entrenan bajo un sol abrasador o envueltas en varias capas de ropa gruesa, convencidas de que «cuanto más se suda, más se adelgaza».
¿Pero es eso realmente así?
Es hora de desmontar uno de los mitos más arraigados del mundo del fitness y el bienestar.
La diferencia fundamental entre perder peso y perder grasa
Para entender por qué sudar no equivale a adelgazar, debemos establecer una distinción clara entre la pérdida de líquidos y la pérdida de masa grasa.
¿Para qué sirve realmente el sudor?
El sudor no es un «quemagrasas», sino el sofisticado sistema de refrigeración de nuestro cuerpo.
Cuando la temperatura interna aumenta (debido al calor del verano o al esfuerzo físico), el cerebro activa las glándulas sudoríparas. La evaporación del sudor en la piel sirve para disipar el calor y mantener la temperatura corporal en torno alos 37∘C, protegiendo así los órganos vitales.
Las personas que están más en forma o tienen una complexión más robusta tienden a sudar antes y en mayor cantidad, simplemente porque su cuerpo es más eficiente a la hora de regular la temperatura, no porque quemen más calorías.
¿Cómo comportarse en verano?
Si el objetivo es ponerse en forma durante la temporada de verano, la estrategia ganadora no es aguantar el calor, sino moverse con inteligencia: